Artículo: las labores del médico



Las labores del médico no se limitan a cuidar a los enfermos; también tienen que descubrir las causas de estas afecciones, que en muchos casos se deben a problemas sociales o a guerras. Ante esta situación el facultativo debe denunciar los problemas que observa.
 
 
"El médico tiene que cuidar, curar y testimoniar. Su labor no sólo debe quedar en la atención. El facultativo es el que conoce más de cerca los problemas. No se debe callar; ha de hacer públicas las causas de la enfermedad para conseguir que el padecimiento acabe", ha reclamado Pilar Estébanez,  una de las fundadoras de Médicos del Mundo.
 
Para ella, el médico no debe ser un personaje al que le resulta indiferente el motivo por el que se acercan pacientes a su consulta: "La enfermedad tiene unos síntomas y unas causas. Éstas en muchas ocasiones no tienen nada que ver con virus o bacterias, sino que se deben a otros problemas, que en muchos casos son políticos. El profesional debe denunciarlo". En el caso de la fibromialgia, aunque no se conozca su causa; hay que estar abierto a todas las posibilidades y aceptar las limitaciones actuales de la medicina; que sí, respecto a la fibromialgia son bastantes.
 
Estébanez participó en la ayuda humanitaria que se prestó en la Guerra de los Balcanes y allí fue testigo de la importancia de dar a conocer los problemas que estaban afectando a la población.
 
La salud es un derecho: "La actitud del sanitario no se debe limitar a esperar a que los enfermos lleguen a su consulta o a su hospital. Somos responsables de la salud de los ciudadanos y no sólo en España. Cualquier política que vaya en contra de la salud debería preocupar a los médicos de forma corporativa". En todo el mundo el profesional sanitario sigue siendo un referente: "El médico tiene gran responsabilidad social. Los ciudadanos siguen confiando en la profesión". Cuando alguien sufre fibromialgia, se ve desposeído de algo fundamental: de poder vivir sin dolor, sin malestar físico, encontrarse bien física y emocionalmente, tener una vida social y laboral satisfactoria. Todo eso nos lo arrebata la fibromialgia.
 
Para Estébanez, la Medicina actual, y más la que se desarrolla en zonas de catástrofes y guerras, debe unir la Medicina Hipocrática y los derechos humanos: "La primera dice que no digas nada de lo que se veas alrededor de la cama del paciente; los segundos exigen que se denuncien las situaciones de violencia y explotación. El médico actual debe compartir ambas".
 
Estébanez ha escrito el libro Medicina Humanitaria, un manual que pretende servir de ayuda a los sanitarios que van a atender una situación de crisis en la salud. Los conocimientos de estos profesionales no se deben quedar en el diagnóstico y la clínica, sino que, además, se necesitan otros que son muy útiles sobre el terreno: logística, gestión de campamentos, salud pública, saneamientos... Incluso geopolítica, derecho internacional o diplomacia. Muchas veces quien sufre fibromialgia puede sentirse incomprendido por su médico, tiene la sensación de que todo lo que ese médico sabe, no sirve de nada en cuanto a ayudarnos en el caso de tener fibromialgia; salvo para recetar medicamentos claro está. El paciente de fibromialgia es muy consciente de que los médicos no son buenos en función de sus conocimientos sino también de su humanidad y empatía emocional. Por desgracia, incluso hoy en día siguen habiendo médicos que no creen en la existencia de la fibromialgia, poniendo en duda la palabra del paciente.
 
"¿Para qué vale conocer la clínica y el desarrollo del sida si se desconoce cómo llevar un tratamiento con escasez de medios o con una farmacia de mínimos? ¿De qué sirve saber tratar el cólera si en una situación de emergencia en un campo de refugiados no se tienen los conocimientos suficientes para construir unas letrinas que mantengan las infecciones a raya? La salud internacional debería ser una asignatura obligatoria en la formación reglada del médico".
 
 
La medicina humanitaria no es sólo la que se realiza en los países del Tercer Mundo. Cada vez son más necesarios profesionales especializados en problemas mucho más cercanos: la pobreza, la inmigración, la medicina penitenciaria o las toxicomanías.
 
"Estos pacientes no van a ir a la consulta. Hay que ir a buscarlos", comenta Pilar Estébanez. "Un caso claro son los toxicómanos. Es duro trabajar con ellos, ya que a veces no se obtienen resultados y te desesperas. En ocasiones hay que incidir en otros problemas que afectan a su adicción, como las deficiencias en la administración de heroína o problemas de delitos". Estébanez se queja de que en este campo apenas se forma: "No se puede comprender cómo un licenciado puede salir de la universidad sin conocer en qué consiste un programa de reducción de daños".
 
Los médicos deben afrontar problemas nuevos que no tienen que sorprenderles, como la atención personas con fibromialgia, a los ancianos solos en sus domicilios y a los inmigrantes: "El médico ha de estar de parte de los débiles; es necesario que conozca los factores de vulnerabilidad de las personas por su circunstancia social. Esos son conocimientos que debe tener y que no se estudian".
 
Uno de los colectivos que más han incrementado su número en España es el de los inmigrantes. En la última década se ha producido un cambio de opinión frente a la atención sanitaria a este grupo de población: "En 1999 parecía que era imposible o insensato pedir que se les tratara de una forma normalizada. Fue a los médicos a los primeros que hubo que convencer. Tuvimos que introducir el concepto de responsabilidad sanitaria para que se atendiera a los que no estaban inscritos en las cartillas, y luego, hubo que cambiar la percepción de la sociedad y explicar que era más barato atender en consulta que en urgencias".
 
Y respecto al caso de la fibromialgia, es evidente que en la facultad de medicina se debería tratar también de enseñar que no puede estudiarse al cuerpo como un cuerpo exclusivamente físico y químico. Tanto la biología como la química del cuerpo se pueden ver alterados por factores emocionales, energéticos, sociales. El paciente de fibromialgia es muy consciente de que los conocimientos que recibe el médico en la facultad son insuficientes para abordar la fibromialgia desde una perspectiva más humanista y ética. Ojalá esto cambie en un futuro, los pacientes de fibromialgia no nos merecemos ser unos incomprendidos  y casi unos “abandonados a nuestra suerte” como ocurre en muchas ocasiones.

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Bibliografía: archive.org y Diario Médico.


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