Tratamiento de la fibromialgia y evidencias científicas de su existencia.


El listado de tratamientos paliativos que encontrarás a continuación no es absoluto. Puede haber tratamientos alternativos que puedan ayudar al paciente de fibromialgia, pero no los hemos incluído por la falta de evidencia científica comprobada.



Tratamiento de la fibromialgia.


La fibromialgia no tiene cura, por lo que los tratamientos van dirigidos a reducir la intensidad de los síntomas e intentar aportar al paciente una mejoría en su calidad de vida. Para conseguir este objetivo lo ideal es un tratamiento multidisciplinar por parte de médicos de varias especialidades médicas con experiencia en el tratamiento de pacientes con fibromialgia. Esto podría conseguirse si el seguimiento del paciente estuviese supervisado por médicos de cabecera, internistas generales, reumatólogos, fisioterapeutas, entre otros. También es recomendable ser remitido a la Unidad del Dolor siempre que su médico lo estime conveniente, ya que el dolor es uno de los síntomas de la fibromialgia que más limita la calidad de vida del enfermo, y la medicación debe adaptarse a las necesidades de cada paciente en particular.
A continuación se detallan los distintos tipos de tratamiento que pueden ser de utilidad para estos pacientes:

fibromialgia


Tratamiento farmacológico.

.Antidepresivos tricíclicos, como por ejemplo la amiltriptilina (Tryptizol) y doxepina. Son dos de los medicamentos más recetados para esta enfermedad. Los antidepresivos a dosis bajas, tienen efectos analgésicos y consiguen una reducción del dolor. Si el objetivo es tratar la depresión asociada a la enfermedad hay que usar una dosis antidepresiva y no una analgésica. Dado que estos medicamentos aumentan el nivel de serotonina, noradrenalina y dopamina en el cerebro, también tienen efectos hipnóticos y ayudan a regular el sueño en los pacientes de fibromialgia.
Sus efectos secundarios son la sequedad de boca, estreñimiento y somnolencia que podría causar posibles riesgos en la conducción de vehículos. Por lo general, no suelen aparecer efectos secundarios graves.


Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Destaca la fluoxetina, que reduce el dolor, la depresión y la fatiga si se usa a dosis altas. El citaclopram, sertralina y paroxetina han demostrado efectos poco notables en el objetivo conseguir un claro descenso de la intensidad de los síntomas.


Antidepresivos inhibidores duales de la recaptación. Destacan la venlafaxina, milnacipram y la duloxetina.


Antiepilépticos. Especialmente la pregabalina (Lyrica) y la gabapentina, ya que tienen propiedades analgésicas a nivel de dolor neuropático. Entre los efectos secundarios que producen estos medicamentos cabe destacar el aumento de peso, la sequedad de boca y la somnolencia, que puede hacer peligrosa la conducción de vehículos.


Medicamentos analgésicos. Los medicamentos analgésicos pueden ser muy variados. Es muy frecuente que los analgésicos de uso común como paracetamol o aspirina, no sean efectivos en el tratamiento del dolor de pacientes de fibromialgia, o no sean recomendables dado que sería necesario una dosis demasaido alta que tomada de forma continuada podría poner en peligro el organismo. Por ese motivo, es más aconsejable tratar el dolor con los medicamentos de los grupos anteriores y/o el uso de opioides.
Los opioides se dividen en opiáceos menores como por ejemplo el tramador (adolonta, dolpar, gelotradol) ; y opiáceos mayores como la morfina y el fentanilo. Siempre es recomendable evitar el uso de estos últimos ya que generan tolerancia y se corre el riesgo de desarrollar adicción si se usan en tratamientos prolongados


En cualquier caso, recordamos que no hay que automedicarse y hay que consultar a su médico si se hace necesario un cambio en la medicación, además de la conveniencia de ser remitidos a una Unidad del Dolor siempre que sea posible
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Tratamientos no farmacológicos.

En estos se incluyen la fisioterapia y la terapia ocupacional, además de los ejercicios acuáticos. Cabe destacar, que en muchos casos el dolor físico y otros síntomas de la fibromialgia, hacen que el paciente evite la actividad física, lo que implica un serio riesgo de pérdida de masa muscular que puede favorecer la posibilidad de  lesiones y de atrofia muscular. Por este motivo, es recomendable evitar el sedentarismo y realizar la práctica de ejercicios acuáticos o de actividad física de baja intensidad como yoga, pilates o paseos.









Aunque existen múltiples terapias alternativas que pueden ayudar a muchos pacientes de fibromialgia a sobrellevar mejor su enfermedad; cabe destacar que estas por lo general no gozan de aceptación científica consensuada. Este es el caso de la acupuntura, la ozonoterapia o la apiterapia. Algunos estudios destacan el uso de magnesio como complemento nutricional por sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes, si bien estas propiedades no necesariamente repercuten en una disminución de los síntomas.



Aunque es normal que los pacientes de fibromialgia busquemos en terapias alternativas aquello que hoy por hoy no puede ofrecernos la medicina alopática, tenemos que aceptar que por desgracia para nuestra enfermedad  sólo existen tratamientos paliativos que nos ayuden a sobrellevar mejor los síntomas. Debemos ayudarnos entre todas, a conseguir que la gente entienda lo complicado que es padecer esta enfermedad y al mismo tiempo ver que no se consiguen claros avances científicos ni trapéuticos.



paciente
 


 


 

Estudios de imagen del cerebro, confirman que la fibromialgia existe

Estudios de imágenes cerebrales han confirmado que los pacientes con fibromialgia realmente sienten dolor. De hecho, los estudios muestran que los pacientes con este trastorno sentían dolor severo, que se detectó por las señales dolorosas en sus cerebros. El dolor procedía de leves toques en sus dedos y los más afectados sentían una sensación desagradable, según los resultados de un estudio publicado en Arthritis & Rheumatism.
Para relacionar la sensación subjetiva de dolor con unas señales cerebrales objetivas, el equipo de Richard Gracely, del Centro Médico de la Universidad de Georgetown, en Washington, ha empleado una forma rápida de resonancia magnética, denomina­da RM funcional, en 16 pacientes con fibromialgia y en 16 contro­les sanos.



Como resultado de las pruebas efectuadas, Gracely ha indicado que "este es el primer estudio que ofrece un método objetivo que corrobora las sensaciones de los pacientes que sufren fibromialgia y lo que sucede en sus cerebros cuando sienten dolor. También ofre­ce a los investigadores un mapa de las áreas del cerebro que se activan con estos dolores".
Imágenes del dolor
La resonancia empleada en el trabajo ha ofrecido unos datos de las molestias específicas producidas por la fibromialgia. "Los resulta­dos, combinados con otros trabajos efectuados por nuestro grupo nos convencen de que existe algún proceso patológico que hace que los pacientes sean más sensibles".
En el estudio, los pacientes con fibromialgia y los controles se some­tieron a una resonancia magnética durante un periodo de unos 10 minutos, mientras que un pequeño dispositivo, que medía la presión ejercida, presionaba la uña del pulgar. La presión sobre el dedo variaba, lo que permitía medir los cambios que se producían en la sensación de dolor.




cerebro




Los pacientes que sentían dolor con una presión moderada sobre su dedo mostraron un aumento de la actividad cerebral en 12 zonas mientras que los sujetos del grupo control que recibieron la misma presión solamente mostraron una activación de dos zonas cerebra­les.

Cuando se incrementó la presión en los pulgares de los sujetos del grupo control se activaron las áreas cerebrales del dolor; pero sólo se activaron ocho áreas en los cerebros de los pacientes.
En todos los sujetos con fibromialgia se activaron dos áreas cere­brales concretas y las que se mantuvieron silenciosas se empezaron a activar cuando sintieron el mismo nivel de dolor. Esta respuesta sugiere que los pacientes intensifican su respuesta al dolor en algu­nas zonas cerebrales y reducen la respuesta en otras



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